José Vicente Mas Zaplana. Cronista DEL PERDON A LA PAZ. CRONICA DE UN AÑO

mbicionad los carismas mejores. Así inicia San Pablo su famosa carta a los Corintios conocida también como canto al Amor. Y en esa línea nos movemos en la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte y Regina Pacis. En la línea, de ambicionar los carismas del amor, de la entrega y de la solidaridad que dice el Apóstol, pero en nuestro caso a través de la Semana Santa. La Semana Santa, que nos actualiza cada año el misterio de nuestra redención en la Pasión Muerte y Resurrección de Cristo. A la hora plasmar en esta crónica toda la actividad desplegada por la cofradía a lo largo del pasado año, fluyen en mi mente muchos e inolvidables momentos, no sólo de la Semana Santa de 2005, sino de todas aquellas que he tenido la gran suerte de vivir como cofrade y como directivo de esta cofradía..

Pero voy a ceñirme el guión y paso a recordar para que quede constancia de ello en la Revista “Creviilent “ . Los actos en los que la Cofradía estuvo presente durante la pasada Semana Santa.

Solidaridad y generosidad

El primer gran acontecimiento que vivimos fue un año mas la Campaña Contra el Hambre que promueve Manos Unidas y en la que estamos comprometidos a nivel local. En esta ocasión el proyecto que impulsamos en colaboración con otras localidades, fue la construcción de unas clases adicionales para la ampliación de un colegio de secundaria, en el pueblo de Kozhinjampara, en le estado de Kerala al sur de la India.

Pese a que la campaña coincidió con el telemarathón para recuadrar fondos con los que ayudar a los damnificados por el tsunami que asoló el sudeste asiático, los crevillentinos, haciendo gala una vez mas de su alto sentido de la solidaridad, aportaron nueve mil euros para el proyecto a través de la “ cena del hambre”, celebrada en los salones de la parroquia San Cayetano, las colectas parroquiales, mesas petitorias y donativos particulares. Desde aquí nuestro agradecimiento al pueblo de Crevillent por su generosidad y compromiso con los mas necesitados.

Acción de Gracias

El sábado doce de febrero, primer sábado de cuaresma y para no coincidir con la inauguración del Museo de la Semana Santa, adelantábamos la Santa Misa en Acción de Gracias y en memoria de los cofrades fallecidos que como es habitual la celebramos en la parroquia de la Stma Trinidad, siendo presida la Eucaristía por su titular el Rvdo Pedro Crespo.

La homilía estuvo centrada en el mensaje de Su Santidad el Papa Juan Pablo II, para la cuaresma 2005. En el mismo, el Santo Padre, pedía la “escucha atenta de la Palabra de Dios” e invitó a reflexionar sobre la gran función que realizan los ancianos en la sociedad y en la propia Iglesia” , finalizando Juan Pablo II su mensaje, reivindicando “el derecho a la vida desde la concepción hasta el ocaso”.

En cuanto al comentario del Evangelio, D. Pedro Crespo instó a los fieles que “ante la tentación se mire a Cristo Crucificado”

Imagen del Santísimo Cristo Semana Santa

Ya dentro de la Semana Santa, el Jueves Santo celebramos el Vía Crucis Penitencial, dirigido por el vicario de Ntra Sra de Belén el Rvdo Roque Jiménez. Después de la Misa de la Cena del Señor, el Vía Crucis es un buen momento para recordar los acontecimientos que se vivirían a esas mismas horas en el huerto de Getsemaní y que concluían al mediodía del Viernes en el Calvario. Una gran multitud, acompañó a Cristo en su camino hacia el “Gólgota” crevillentino.

El Sábado Santo, el ceremonial se repite. Como cada año, se forman tres grupos de trabajo. El que se encarga de arreglar la imagen de la Regina Pacis para la procesión del Encuentro, el que se dirige a recoger la “lista de la compra” para el almuerzo de confraternidad y el grupo que lo preparó por último año en la casa de la familia “Sánchez Asencio”, donde se viene celebrado desde la fundación de la cofradía.

La incertidumbre, se apoderó de todos nosotros a primera hora de la tarde, debido a que la lluvia hizo acto de presencia. El meteorólogo local Salvador Mas, nos tranquilizaba y por fin, pasadas las cinco de la tarde, el Cristo era colocado en la paso y trasladado a la plaza Macía Abela donde permanecería hasta la procesión del Santo Entierro que fue retransmitida por Punt 2.

Nuestra Cofradías, pese a que la noche no acompañaba mucho, aportó dieciséis fieles con velas, treinta cofrades con vestas, once timbales, seis monaguillos con incensarios, el Coro Rabinos con cuarenta voces , veintiuna mantilla y la Banda Mixta Sociedad Musical Adagio de Crevillent que por primera vez nos acompañaba en la procesión.

Pero la Semana Santa, no termina en el Sepulcro. La losa que cubría el lugar donde fue depositado el cuerpo del Maestro, no iba a permanecer mucho tiempo cerrada. Con la llegada del primer día de la semana, -el domingo- Cristo se levantaba vencedor de la muerte. El ángel se lo dice a los apóstoles “por que buscáis entre los muertos al que vive? No esta aquí HA RESUCITADO”.

Esa buena noticia, la vivimos en la mañana pascual portando sobre nuestros hombros a la Madre a la Reina de la Paz que va en busca de su Hijo real y presente en el sacramento de la Eucaristía. En ese momento, la Semana Santa cobra todo su sentido. No es sólo una Semana de Pasión y Muerte sino de Vida y de Vida Eterna. El repicar de las campanas, el volotear de las palomas y el canto del Aleluya así lo anuncian.

Agradecidos

El pasado mes de diciembre la junta directiva visitaba a nuestro presidente de honor Alvaro Magro quien se encuentra delicado de salud. El dicho popular nos recuerda que “es de ser bien nacidos el ser agradecidos” Y la cofradía a Alvaro Magro tiene mucho que agradecer pues no en balde, confió en nosotros hace ahora veinticinco años cediéndonos el Cristo del Perdón para procesionarlo. Rubricando años mas tarde su generosidad donando la imagen a la Parroquia de la Santísima Trinidad para que pueda ser venerada y rezada y también procesionada.

Pero no todo iban a ser alegrías, la vida también nos depara sorpresas desagradables. En la noche del cuatro de enero, uno de los primeros cofrades con los que contamos nada mas constituirnos como cofradía nos dejaba. Antonio Jesús Sánchez, “Toñy” con tan sólo cuarenta y ocho años, emprendía el camino hacia la Casa del Padre.

Como dijo el vicario de Belén Roque Jiménez durante la misa de “corpore insepulto”, “Antonio, que llevó sobre sus hombros las imágenes del Rescatado, De las Tres Marías, del Cristo del Perdón y de la Regina Pacis”, entraba en la presencia del Padre, acompañado de la Madre y a hombros del mismo Jesús Rescatado y del Perdón En la víspera de la Epifanía del Señor, el Padre Eterno, le manifestaba a Toñy la Gloria a la que todos estamos llamados. La mañana de Resurrección que nunca quiso perderse, es ya para él “una mañana sin fin”.

La cofradía pierde un gran cofrade. Un cofrade comprometido de los que se dejaba ver incluso en la mañana del Lunes de Pascua para recoger y guardas las cosas hasta el año siguiente”, La pena por su marcha la suplimos con la esperanza “ De que la vida de los que en ti creemos Señor no termina, se transforma, y al deshacerse nuestra morada terrenal adquirimos una mansión eterna en el cielo” Hasta siempre Toñy

PROYECTOS

La Semana Santa 2006 ya está aquí y para nosotros llega con un sabor a aniversario importante. Se cumplen veinticinco años de la fundación de la cofradías. Se han preparado diferentes actos para conmemorar esta efeméride. Actos de los que ustedes recibirán cumplida cuenta en la crónica del próximo año.

José Vicente Mas Zaplana. Cronista.

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