José Vicente Mas Zaplana. Cronista LA MUERTE NO ES EL FINAL DEL CAMINO

“Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado” Is 66. 14

elebrar la Semana Santa, no es conmemorar, ni siquiera recordar la muerte de un hombre implicado como diríamos ahora en la lucha por favorecer a los mas necesitados y a los marginados. Para ayudar a la “escoria”, de una sociedad, a la que ni el poder político, ni siquiera el religioso, tenía en cuenta.

Celebrar la Semana Santa, es actualizar cada año, el triunfo de la Libertad, sobre la esclavitud. De la Vida sobre la muerte. Una victoria, que consiguió para toda la humanidad, Aquel que entregó su vida por AMOR. Aquel, al que San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, define como “escándalo para los judíos y necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo –judíos o griegos-, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios, es mas sabio que los hombres; y lo débil de Dios mas fuerte que los hombres”.

DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

Como cada año, la actividad de la cofradía, comienza con la preparación de la “Cena de la Solidaridad”. Una cena, organizada desde nuestra vinculación directa con Manos Unidas, y cuyo objetivo es colaborar en la puesta en marcha de proyectos que permitan a aquellos que mas lo necesitan, salir de la pobreza y disfrutar así de una vida mas digna.

Es cierto, que esto puede parecer una utopía. Pero no por ello, debemos hacer oídos sordos y mirar hacia otro lado cuando hay hermanos nuestros que cada día nos recuerdan las obras de misericordia “dar de comer al hambriento”, “dar de beber al sediento”

Nuestro objetivo en esta ocasión, fue implicarnos en un proyecto presentado por diferentes asociaciones de mujeres de la provincia de Jauja en Perú, ubicada en una zona andina integrada por treinta y cinco distritos. En concreto, una serie de iniciativas encaminadas a dotar de medios e infraestructura al trabajo agrícola y ganadero que realizan ochenta mujeres, la mayoría de ellas viudas o madres solteras.

Para solucionar estos problemas, la propuesta contemplaba entre otras iniciativas, el apoyo al desarrollo de la ganadería vacuna con incidencia en la sanidad animal, mejorar los campos de cultivo e impulsar nuevas variedades comerciales.

Crevillent aportó en esta ocasión algo mas de diez mil euros. Dinero que se obtuvo gracias la Cena de la Solidaridad, celebrada en el Centro Juvenil de la parroquia de San Cayetano. A las mesas petitorias instaladas en el mercadillo, a las colectas de las tres parroquias y a los donativos de empresas, comercios y personas anónimas.

ACCION DE GRACIAS

Entrega de una placa a D. Roque Carlos Jiménez, párroco de San Cayetano

El sábado tres de marzo, nos reuníamos en la parroquia de la Santísima Trinidad para celebrar la Misa de Acción de Gracias y en memoria de los cofrades fallecidos que en esta ocasión, fue presidida por el Rvdo Roque Carlos Jiménez, párroco de San Cayetano.

Como en años anteriores, la celebración eucarística, coincidió con el segundo domingo de cuaresma, en el que la Iglesia nos presenta la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor, ante Pedro, Santiago y Juan. En su homilía, el celebrante, nos invitó a seguir profundizando en el sentido de nuestra fe, para vivirla con auténtico compromiso cristiano. Un compromiso que tiene que tener siempre muy presente a los más necesitados.

Como ofrenda al templo, la Cofradía aportó el cirio pascual, que nos recuerde todo el año, que Cristo Resucitado, sigue siendo hoy la Luz del mundo

JUEVES SANTO

El Jueves Santo, es un día puente dentro de la Semana Santa crevillentina. Un día de descanso entre los ritos, costumbres y tradiciones que giran en torno al Miércoles Santo y la grandeza del Viernes Santo.

Sin embargo, para la cofradía, es una jornada de preparativos. El Vía Crucis Penitencial, centra nuestra atención. Este acto de piedad, viene a ser un complemento al clima de oración que debe girar entorno a Cristo, quien una vez terminada la cena con sus apóstoles, se retiro a orar.

Desde nuestra fundación, hemos mimado y cuidado hasta el mas mínimo detalle el Vía Crucis. Lo hemos dotado de medios para que las meditaciones de cada una de las estaciones, puedan ser seguidas con atención por los centenares de devotos que acompañan al Cristo del Perdón, desde la ermita de la Purísima, hasta el Calvario.

Por ello, este año mejoramos la megafonía. Adquirimos un nuevo micro, que fue estrenado por el párroco de Nuestra Señora de Belén y consiliario de la Federación de Cofradías, Rvdo Miguel Riquelme, quien por primera vez, dirigía el Vía Crucis.

SABADO SANTO Almuerzo

El Sábado Santo, amaneció con el mal sabor de boca que supuso el Viernes Santo, la suspensión debido a la lluvia, de las procesiones de Bajada del Calvario y de la Muerte de Cristo,

Sin embargo, este contratiempo, no impidió que llevásemos a cabo nuestro ritual anual. Un grupo de trabajo, se dirige a la parroquia Nuestra Señora de Belén a preparar la imagen de la Regina Pacis, para la Procesión del Encuentro. Otro grupo, a casa de la familia Sánchez-Asencio, para organizar el almuerzo.

La incertidumbre, seguía merodeando en el ambiente. En el local de la Calle San José, se dan cita entre otros muchos cofrades y amigos, el presidente de la Federación Francisco Polo, el alcalde Cesar Augusto Asencio y el concejal de fiestas Rafael Candela. Junto a ellos, alcalde y primer teniente de alcalde la ciudad francesa de Fontenay Le Fleury, hemanada con Crevillent, a los que nuestro presidente José Antonio Sánchez, entregó para el archivo municipal de aquella población, una revista conmemorativa del cincuenta aniversario de la llegada de la imagen del Cristo del Perdón a Crevillent y un dvd en el que se recoge los veinticinco años de historia de la cofradía.

Además de esta visita institucional, también degustaron nuestro almuerzo, los responsables de Punt 2 desplazados a Crevillent para ofrecer en directo la procesión del “Entierro de Cristo”. La amenaza de lluvia seguía presente. Sin embargo todos, manteníamos la esperanza de poder celebrar la última de las procesiones pasionales.

Por la tarde, en la Plaza del Ayuntamiento, comienzan el montaje del Cristo. Acompañados por la concejala de cultura María Ester Mas, nos visitan de nuevo el alcalde y primer teniente de alcalde de Fontenay Le Fleury, Ambos, son invitados a participar en el traslado “del paso” a la parroquia de la Santísima Trinidad. Los dos, gustosa y yo diría que hasta entusiastamente, aceptan la invitación de llevar sobre sus hombres al Cristo del Perdón.

Mientras tanto, no cesábamos de llamar por teléfono al meteorólogo local Salvador Mas, para saber de primera mano que nos iba a deparar el tiempo. Salvador, nos trasmitió tranquilidad. “tranquilos, la procesión saldrá a la calle sin problemas”

La predicción de Salva se cumplió y se pudo celebrar “El Santo Entierro”. Las cámaras de Punt 2 y de Telecrevillent, fueron testigos de ello. Nuestra cofradía aportó un total de veintisiete cofrades con vesta entre los que se encontraban varios amigos de Fontenay Le Fleury. Veinte devotos con vela. Veinticinco mantillas,.Seis monaguillos con incensario y el Coro Rabinos que bajo la dirección de José Alberto Aznar, interpretó las composiciones “Ecce lingnum crucis” de Joaquín Oncina y “Populus Meus” de Tomás Luis de Victoria. Además, la Sociedad Unión Musical de Crevillent, volvía a acompañarnos de nuevo en la procesión, interpretando la marcha “Santísimo Cristo del Perdón y de la Buena Muerte”, compuesta ex profeso para la cofradía por el crevillentino Ramón Mas Soler.

LA MUERTE NO ES EL FINAL DEL CAMINO Regina Pacis

Una de las cosas que debe tener presente todo cristiano, todo cofrade, es que la Semana Santa no termina en el sepulcro. No concluye con la sepultura de Cristo. San Pablo nos dice “Si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe. Seríamos unos desgraciados.” Por ello, la cofradía se implicó en su momento en la participación y organización de la Procesión del Encuentro, entre Cristo Eucaristía y su madre la Regina Pacis.

Un trayecto corto pero intensamente emotivo, es el que cubre el interior de la parroquia Nuestra Señora de Belén con la Plaza de la Constitución. En la plaza, bajo palio, está Cristo Sacramentado. María Magdalena la primera en ver al Maestro resucitado, ha anunciado a los apóstoles, el feliz acontecimiento.

En un impresionante silencio, Juan el discípulo amado, guía a la Madre, que todavía enlutada, camina a confirmar el anuncio hecho por Dios a la serpiente en el paraíso tras el pecado de nuestros primeros padres. “Pongo enemistad entre ti y la mujer, entre su estirpe y la tuya. Ella te aplastará la cabeza, cuando tú la hieras en el talón” Gen 3, 14-15. El aguijón de la muerte, es aplastado por la Resurrección de Cristo. Así lo anuncian las campanas. Así lo anuncian las palomas que salen del interior del paso que porta a la Regina. Así lo anuncia el “Aleluya” de Haendel, cantado por la Coral Crevillentina y la Sociedad Unión Musical. Así lo celebran los crevillentinos con sus aplausos. CRISTO HA RESUCITADO. LA MUERTE NO ES EL FINAL DEL CAMINO.

DE PASCUA A RAMOS

El lunes de pascua, nos reunimos para trasladar de nuevo la imagen del Cristo a su lugar habitual en la parroquia de la Santísima Trinidad. Colocamos a la Regina Pacis en su capilla de la parroquia de Nuestra Señora de Belén y guardamos el paso. Además, cumpliendo el ceremonial anual, llevamos al cementerio, las flores que adornaron los pasos del Cristo y de la Virgen, que son depositadas en los nichos de los cofrades fallecidos en el último año. Las sepulturas son sólo un recuerdo. Ellos, no están allí. Ellos, ya gozan y disfrutan de la auténtica Vida, junto al Padreo Eterno.

Mientras tanto, nosotros seguimos caminando. A lo largo del año, nos reunimos en varias ocasiones. Estudiamos las necesidades de la Cofradía y atendemos en la medida de lo posible, las colaboraciones que se nos solicitan. Una de ellas, tuvo lugar el último domingo de octubre. A petición del párroco de Nuestra Señora de Belén, cedimos el paso de la Regina Pacis, para que portase la imagen de la patrona de Crevillent la Virgen del Rosario, que por primera vez, participaba en esta centenaria tradición crevillentina que se remonta al año 1610.

José Vicente Mas Zaplana. Cronista.

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